Inteligencia colectiva al servicio de la salud
La baja natalidad, las brechas en el acceso a la salud o el envejecimiento de la población son algunos de los desafíos a los que un grupo de economistas, médicos, psicólogos, abogados e ingenieros tratan de responder para influir en las decisiones de Estado, formar nuevos liderazgos y consolidar un centro interdisciplinario.
Una vez al mes, un grupo de profesionales hace una pausa en la rutina universitaria. Dejan por un momento las clases, las consultas, los laboratorios y sus oficinas para compartir una inquietud común: que el conocimiento que cada uno posee de su disciplina contribuya a enfrentar los desafíos del complejo panorama que atraviesa el sistema de salud, en lugar de quedar contenido en las aulas o en las revistas científicas.
De esas conversaciones nació, hace cuatro años, la Iniciativa en Gestión e Innovación en Salud. Lo que comenzó como un intercambio entre colegas, hoy es un espacio donde economistas, médicos, psicólogos, abogados e ingenieros colaboran mediante su expertise, en posibles soluciones a las listas de espera, salud mental, baja natalidad y las brechas en el acceso a la salud. Problemas distintos, pero con un rasgo en común: ninguno puede comprenderse -ni resolverse- desde una sola disciplina.
“Nosotros no queremos que la consecuencia solo sea una publicación, sino que el impulso sea un requerimiento de informar, de dar evidencia, de realmente contribuir a la conversación de la política pública”
Natalia Yankovic, profesora del ESE Business School y una de las impulsoras de la iniciativa.
La investigación, según los académicos, solo cumple plenamente su propósito cuando logra salir de la universidad y convertirse en una herramienta para quienes toman decisiones.
Cuando investigar ya no basta
Ese objetivo comenzó a tomar forma a través de los Policy Briefs: documentos que sintetizan evidencia científica y la convierten en recomendaciones para autoridades de ministerios y del Congreso Nacional.
Los documentos buscan responder a problemas concretos. Uno de ellos plantea que el envejecimiento de la población y la baja natalidad exigen abordar la crisis de los cuidados más allá del sistema sanitario, fortaleciendo la conciliación entre trabajo y familia y promoviendo la corresponsabilidad. Otro sostiene que la planificación urbana también influye en la salud y propone incorporar infraestructura verde y soluciones basadas en la naturaleza para enfrentar el calor extremo y favorecer un envejecimiento activo.

La Iniciativa en Gestión e Innovación en Salud está conformada por académicos de las Facultades de Medicina y de Odontología, ESE Business School, Centro de Estudios Territoriales, Instituto de Ciencias de la Familia, Escuela de Administración de Servicios y Clínica Universidad de los Andes.
A estas propuestas se suman recomendaciones para fortalecer la atención primaria, prevenir el suicidio adolescente, abordar la hipoacusia y el delirium en personas mayores, además de analizar cómo el acceso a la vivienda influye en la decisión de formar una familia. En todos los casos, el objetivo es el mismo: que la evidencia sirva para orientar decisiones de política pública.
Pero esas recomendaciones no nacen solo de revisar estudios. Para Claudia Rodríguez, jefa del Departamento de Salud Pública Uandes, el mayor aprendizaje ha sido contrastar permanentemente sus ideas con especialistas de distintas áreas. Esa dinámica —cuenta— ha cambiado incluso su manera de enfrentar el debate público en los medios de comunicación, incorporando perspectivas que le permiten anticipar cómo una misma propuesta puede impactar de forma distinta a pacientes, prestadores, aseguradores o territorios.
Ese mismo enfoque también se refleja en investigaciones impulsadas por otros académicos. Por ejemplo, la economista Wei Xiong, de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, estudia cómo optimizar el sistema de salud chileno. Sus investigaciones cuestionan la idea de que para alcanzar mayor eficiencia es necesario sacrificar la equidad, y muestran que aún existen oportunidades para distribuir mejor los recursos y mejorar la capacidad de respuesta sin renunciar a la justicia en el acceso.
Lo que comenzó como un intercambio entre colegas, hoy es un espacio donde economistas, médicos, psicólogos, abogados e ingenieros colaboran mediante su expertise, en posibles soluciones a las listas de espera, salud mental, baja natalidad y las brechas en el acceso a la salud.
Esa reflexión terminó dando origen al Magíster en Políticas en Salud, un programa que reúne a distintas facultades para –a partir de 2027– formar profesionales capaces de integrar evidencia científica, gestión y políticas públicas.
La próxima generación
Con el tiempo surgió una nueva inquietud. Si el país necesita mejores políticas públicas, requiere profesionales capaces de analizarlas críticamente, cuestionarlas y diseñarlas.
En la academia existe la preocupación de que las nuevas generaciones están perdiendo espacios para el pensamiento crítico y el diálogo entre disciplinas, precisamente las habilidades que exigen los desafíos actuales.
Esa reflexión terminó dando origen al Magíster en Políticas en Salud, un programa que reúne a distintas facultades para formar profesionales capaces de integrar evidencia científica, gestión y políticas públicas.
Para el psiquiatra Francisco Bustamante, director académico del programa que comenzará a impartirse en 2027, el magíster representa la evolución natural del trabajo realizado durante estos años. “Queremos generar insumos que se puedan aplicar de modo concreto en políticas sanitarias”, señala. Más que entregar una especialización clínica, el programa busca formar profesionales capaces de comprender la complejidad del sistema sanitario y transformarla en soluciones desde la gestión, la economía, el derecho, la salud pública y otras disciplinas.

Las ideas llegan al Estado
Parte de ese trabajo ya comenzó a llegar a espacios donde se diseñan políticas públicas. Este año, el ginecólogo Manuel Donoso fue convocado a integrar Chile Renace, la comisión asesora creada por el Ministerio de Desarrollo Social para elaborar propuestas frente a la crisis de natalidad. Para él, la invitación representa la posibilidad de acercar a esa mesa el conocimiento construido por la iniciativa. “La idea es poder llevar las propuestas de este grupo. Es una extensión de nuestro quehacer y de poder influir en la sociedad y en las políticas públicas”, afirma.
Las recomendaciones que hoy discute la comisión abarcan temas como conciliación entre trabajo y familia, acceso a la vivienda, educación, salas cuna y sistemas de cuidado. Son materias que el grupo ya venía estudiando antes de la creación de Chile Renace, a partir del análisis de experiencias internacionales y bases de datos de la OCDE sobre políticas familiares, beneficios tributarios, licencias parentales y redes de cuidado. Esa evidencia, que durante años se trabajó dentro de la Universidad, comienza ahora a formar parte de una conversación nacional.
Una identidad común
Después de cuatro años, el sueño de quienes impulsan la iniciativa es institucionalizar este trabajo a través de un Centro Interdisciplinario de Políticas en Salud. Más que crear una nueva estructura, buscan dar identidad y permanencia a una comunidad de académicos que ya ha demostrado el valor de trabajar de manera interdisciplinaria.
La creación del centro permitiría dar continuidad a ese esfuerzo, proyectarlo en el tiempo y consolidarlo como un espacio de referencia nacional e internacional para la investigación y el desarrollo de políticas públicas en salud.
Policy Brief
Periódicamente, el equipo publica los Policy Briefs, revista de salud comunitaria que sintetiza evidencia científica y la convierte en recomendaciones para autoridades públicas.
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