Un modelo de educación superior más equitativo y sostenible
En un escenario de incertidumbre, dos profesores del Human Development Lab de la Universidad de los Andes delinean los desafíos para avanzar hacia un modelo de educación superior más equitativo y sostenible.

Andrés Barrios, profesor de Economía de la Educación en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, propone reemplazar el actual entramado de gratuidad, becas y créditos por un sistema más integrado y sustentable. Isabela Munevar, profesora de Economía del Desarrollo y Microeconomía de la misma facultad, plantea que una mayor flexibilidad en el financiamiento debe ir acompañada de una mayor responsabilidad de las universidades en la permanencia, empleabilidad y resultados de sus estudiantes.
En 2012, cuando Andrés Barrios era asesor en el Centro de Estudios del Ministerio de Educación, fue parte de una respuesta a la crisis del financiamiento de la educación superior. Catorce años después, y tras haberse doctorado en Economía en The London School of Economics, el actual director del Human Development Lab rescata esa propuesta frente a la nueva encrucijada que vive un sistema que ya no es igual -porque cambios se han realizado-, pero que sigue sumido en la incertidumbre.
“Creo que sería razonable un sistema único de crédito que reemplace
el Fondo Solidario de Crédito Universitario y el Crédito con Aval del Estado, con un modelo de crédito contingente al ingreso”
Andrés Barrios.
Para él, uno de los nudos es la cantidad de instrumentos que conviven: “Tienes gratuidad, que puedes usar en algunas universidades, centros de formación técnica e institutos profesionales que adscribieron a esa política y que está enfocada en estudiantes que provienen de familias del 60% de ingresos más bajos. Hay dos tipos de aranceles y dependiendo de la política de financiamiento se define el monto que va a cubrirse, y tienes después becas de arancel, como las becas Bicentenario y Juan Gómez Millas, que te piden un puntaje mínimo y que cubren, ya no el arancel regulado, sino el arancel de referencia”.
Y agrega: “Después, tienes dos sistemas de crédito coexistiendo, que van a distintas universidades con condiciones diferentes: el Fondo Solidario de Crédito Universitario y el Crédito con Aval del Estado (CAE). Sería razonable avanzar hacia un sistema más integrado”.
Del CAE a la gratuidad
Andrés Barrios ejerció como una suerte de secretario ejecutivo en la comisión de expertos convocada por el Presidente Sebastián Piñera ante el movimiento estudiantil de 2011. “Se hizo una reforma bien importante del Crédito con Aval del Estado. Se bajó la tasa, que hasta ese momento era bien alta, de 6% a 2%. Fue importante el cambio porque el nivel de endeudamiento era muy alto”, aclara.
“En 2012 se presentó un proyecto de ley, que buscaba generar un instrumento distinto, un crédito contingente al ingreso. El CAE tiene algo de eso, porque si el pago supera el 10% de tu ingreso, tú puedes pedir que te rebajen las cuotas al 10%. Pero esto tenía un esquema un poco más gradual, entonces dependiendo de tu nivel de ingreso ese porcentaje iba evolucionando, había tramos exentos y se proponía un periodo máximo de repago, de modo que entre 15 o 20 años la deuda se extinguiera”, afirma.
Ese proyecto no fue aprobado. Y en 2016 comenzó a regir la gratuidad, una política de la cual Andrés Barrios es crítico. “Creo que hace un uso poco eficiente de los recursos y entrega subsidios a gente que no necesariamente los requiere”, indica. “La gratuidad ha tenido en una situación bien difícil a muchas universidades porque, por un lado, te fijan los precios: la gratuidad cubre el total del arancel regulado y la universidad no puede cobrarles a los estudiantes nada por sobre ese arancel regulado. Por otro lado, restringen el crecimiento de las universidades, que no son libres de aumentar sus vacantes de un año para el otro”, asegura.
Cómo financiar la educación superior
El Human Development Lab organizó en marzo de 2025 el seminario “Financiamiento Estudiantil en la Educación Superior: Desafíos y Oportunidades”. El entonces subsecretario de Educación Superior, Víctor Orellana, se refirió al FES. “Más que un crédito, era una especie de impuesto a graduados que podía generar distorsiones en el mercado laboral y, en su diseño original, podía implicar que jóvenes terminaran pagando muchas veces el valor de su propia carrera. Yo creo que el FES no va a resucitar”, opina Andrés Barrios.

Otro invitado fue Nicholas Barr, profesor de London School of Economics y asesor de Tony Blair para sus radicales reformas educativas en Reino Unido. Se explayó en “por qué fue bueno moverse de políticas de gratuidad hacia un sistema de crédito contingente al ingreso, cuáles son las variables clave que debemos calibrar en el diseño de este tipo de sistema y las tensiones que pueden surgir”, recuerda Barrios, quien valora justamente los modelos de Inglaterra, Australia y Nueva Zelanda.
“Creo que sería razonable un sistema único de crédito que reemplace el Fondo Solidario de Crédito Universitario y el Crédito con Aval del Estado, con un modelo de crédito contingente al ingreso, en el que haya una tasa de interés que refleje el costo de acceso a fondos del Estado, no una tasa comercial, y que tenga condiciones de repago que impliquen porcentajes diferentes según tramos y con un período claro de repago”.
Para Barrios, en vez de topes de matrícula como las del sistema inglés, sería óptimo que “el Estado pueda financiar hasta cierto monto y permita que las universidades cobren algo sobre eso. Y que si quieren admitir a estudiantes talentosos de contextos más desaventajados, o ellas entreguen su propio programa de beca, o tengan su propio sistema de crédito”. Reconoce que es difícil eliminar la gratuidad en Chile, pero cree que “se podría tener una política de becas más focalizada para apoyar los costos de vida asociados a estar estudiando”.
Corresponsabilidad universitaria

La economista colombiana Isabel Munevar, integrante del Human Development Lab, se radicó en nuestro país hace un año, tras posdoctorarse en Harvard. “Me parecen súper importantes los avances que ha hecho Chile, sobre todo en acceso. Viniendo de un país en donde la educación pública es gratuita, me sorprendía que acá todas las universidades, incluidas las públicas, cobraran matrícula a todos los estudiantes y que la única forma de financiarse fuera mediante un préstamo, que tengo entendido no era barato de pagar ni contingente al ingreso”, comenta.
Especialista en economía de la educación, Munevar coincide con Andrés Barrios en que es “mejor flexibilizar, y no limitar con topes a las instituciones”. Pero marca un punto: “Sí hay que responsabilizar más del resultado a las instituciones. Tienen que mostrar que no solo evitan deserciones, sino que también aseguran el empleo de calidad y con buenos ingresos. La corresponsabilidad de la institución educativa tiene que ir de la mano con liberar los topes de las matrículas mismas”.
“La corresponsabilidad de la institución educativa tiene que ir de la mano con liberar los topes de las matrículas mismas”
Isabela Munevar
La experiencia que más conoce es el programa Ser Pilo Paga, que se implementó en Colombia. “Era demasiado focalizado, muy costoso fiscalmente y beneficiaba a muy poquitos estudiantes. Pero hay varias cosas que se pueden aprender”, indica. Una de ellas es justamente la corresponsabilidad: “En Colombia, las universidades con mayores tasas de deserción fueron excluidas del programa. Debemos mirar permanencia, empleabilidad e ingresos del estudiante al salir”.
Igualmente valora la mensualidad que se entregaba a los estudiantes más destacados de orígenes sociales deprimidos en Ser Pilo Paga, un punto en común con modelos que invita a revisar de Australia y algunos países nórdicos. “Ahí tú financias más allá de la matrícula, entonces hay un tema de corresponsabilidad más grande del Estado frente al estudiante”, cierra Isabela Munevar.


