Marianela Navarro Ciudad
Ph.D. en Ciencias de la Educación / Máster en Biología Celular y Fisiología
Académica de la Escuela de Educación

La educación enfrenta una crisis silenciosa y alarmante: la escasez de docentes. Según la UNESCO, el mundo necesitará 44 millones de profesores adicionales para garantizar la educación universal al año 2030, una realidad que impacta a casi la mitad de las escuelas del mundo. Chile no está ajeno a esta realidad, lo que compromete la calidad y equidad de nuestro sistema educativo. 

El problema responde, por una parte, a una crisis de atracción, aunque en los últimos años el ingreso a pedagogía muestra una leve recuperación, sigue muy por debajo de los niveles de hace una década. Sin embargo, el desafío más urgente es que el sistema no logra retener a sus profesores. A nivel internacional, más de la mitad de quienes abandonan la docencia lo hacen por renuncia voluntaria y no por jubilación. En Chile, más de 8 mil docentes abandonan cada año las aulas y casi uno de cada cuatro profesores menores de 30 años declara que podría dejar la profesión en los próximos cinco años. 

¿Qué está pasando con la profesión que forma a todas las demás? La crisis docente responde a múltiples factores, entre ellos, la sobrecarga administrativa, la falta de apoyo, los problemas de convivencia escolar y remuneraciones poco competitivas. En este contexto, la respuesta implica avanzar hacia un modelo que priorice la retención y el cuidado de quienes enseñan, fortaleciendo el acompañamiento, la mentoría para docentes principiantes y condiciones laborales que favorezcan su bienestar y permanencia. Junto con ello, resulta igualmente necesario diversificar las vías de acceso a la docencia, atrayendo, por ejemplo, a profesionales de otras áreas

“La docencia transforma trayectorias de vida. Por ello, enfrentar la escasez de profesores exige una mirada de largo plazo que combine políticas públicas, investigación y el compromiso de las universidades con la formación, atracción y acompañamiento de quienes eligen enseñar.”

Marianela Navarro

En esta línea, una de las investigaciones, liderada desde la Escuela de Educación es el Proyecto FAI de Áreas PrioritariasVocaciones tardías, que estudia a quienes ingresan a la docencia como segunda carrera a través de los Programas de Prosecución de Estudios. La investigación busca comprender las motivaciones, el bienestar y la permanencia de estos docentes, generando evidencia y orientaciones para fortalecer esta trayectoria formativa como una estrategia para la atracción y permanencia de docentes en educación media. 

Este compromiso también se expresa en acciones de admisión impulsadas por la Escuela de Educación. Junto con la Beca Uandes Profesores para Chile, que financia íntegramente los estudios de estudiantes provenientes de establecimientos con financiamiento público. Esta iniciativa se complementa con una estrategia permanente de vinculación con establecimientos educacionales y orientación vocacional, reafirmando el compromiso de la Escuela con la formación de los futuros docentes que el país necesita. 

La docencia transforma trayectorias de vida. Por ello, enfrentar la escasez de profesores exige una mirada de largo plazo que combine políticas públicas, investigación y el compromiso de las universidades con la formación, atracción y acompañamiento de quienes eligen enseñar. Ese es también el desafío que la Escuela de Educación de la Universidad de los Andes ha decidido asumir, convencida de que fortalecer la profesión docente es una condición indispensable para el futuro de la educación y del país.