Temas País Pilar Ureta Constanza Martínez Sergio Quijada Luis Romera Camila Hinojosa Jorge Blake Ana Elisa Pereira Dolores Busso Matías Quer Jorge Tricio Benjamín Brahm Distintas miradas al futuro universitario ¿Cuál es la visión que tienen los académicos de este plantel sobre su rol en los próximos años? Inteligencia artificial, fortalecimiento de las humanidades y […]
Distintas miradas al futuro universitario
¿Cuál es la visión que tienen los académicos de este plantel sobre su rol en los próximos años? Inteligencia artificial, fortalecimiento de las humanidades y competencias técnicas son los ingredientes que componen ese futuro. La Encíclica Magnifica Humanitas, de León XIV, aparece como faro frente a tanta incertidumbre. La Universidad se apronta a ese debate y en su Planificación Estratégica Institucional 2027-2031 propondrá medidas. A continuación, algunas miradas.
Por Maureen Lennon Zaninovic y Romina de la Sotta
Enrollment cliff es un concepto que nació en Estados Unidos para describir la caída estructural de la matrícula, asociada a la baja de natalidad tras la crisis de 2008. El concepto se ha expandido por el mundo, pero con nuevos ingredientes: la incertidumbre económica y la llegada de la inteligencia artificial. Frente a esa coyuntura, la Universidad de los Andes se hace las preguntas que importan y acude a todas las voces para tener posición.
Pilar Ureta Lyon
Secretaria general
Cómo los preparo mejor para este mundo afectado con la IA
01 / 11
Un plan para el futuro
Pilar Ureta Lyon, secretaria general, adelanta que en la Planificación Estratégica Institucional (PEI) 2027-2031, liderada por el Consejo de Rectoría, se abordarán estos asuntos. Lo primero fue conocer la opinión de toda la comunidad: académicos, estudiantes, fundadores, exautoridades y representantes de otras universidades e instituciones dieron su visión sobre cómo la Universidad cumple su misión y cuáles son los desafíos. Las iniciativas propuestas se discutirán en mesas técnicas y, luego, cada unidad trabajará su propio plan a la luz de la PEI.
La secretaria general se detiene en un aspecto: la influencia de la inteligencia artificial y la irrupción tecnológica en el entorno. Por lo mismo, la Universidad debe responder a ellas de diferentes maneras. “Una de nuestras misiones importantísimas es formar profesionales idóneos, buenas personas y ciudadanos. Entonces, uno se pregunta cómo la IA ayuda hoy a formar mejor a estos estudiantes”. Sin embargo, para ella hay un factor clave: “las habilidades transversales, el liderazgo, pensamiento crítico, comunicación y formación humanista. Es decir, cómo los preparo mejor para este mundo afectado con la IA”, reflexiona.
Pilar Ureta se pregunta también cómo este plantel puede aportar vía investigación al desarrollo de la IA: “Con su búsqueda de la verdad, a iluminar la sociedad en este mundo que está cambiando con la inteligencia artificial, y en cómo la investigación de la Universidad puede aportar a la discusión pública”.
Un tercer aspecto que adelanta sobre la PEI será el fortalecimiento de los postgrados y la educación continua. Pero con ello, y frente al cambio en la forma de pensar la universidad, la secretaria general afirma que “es necesario tener una formación humanista robusta, potenciar la formación del carácter y las virtudes, además de la flexibilidad. A nivel país, nuestras mallas universitarias son muy rígidas. Nosotros tenemos la ventaja de ser una universidad más joven, más ágil y podemos liderar, con iniciativas que nos encaminen hacia mallas más flexibles. Ahí hay un punto”.
Concluye que este plantel tiene una misión “muy clara que cumplir. Tiene un ideario muy explícito y, por lo mismo, se requieren las personas idóneas. Por eso es muy importante, dentro del próximo plan estratégico, ver quiénes nos van a suceder en los cargos críticos. Se necesita un plan de sucesión”.
Constanza Martínez
Profesora, Facultad de Odontología
Ningún sistema de IA debería medir el valor de un estudiante por su rendimiento
02 / 11
Repensar la formación
Para Constanza Martínez, profesora de la Facultad de Odontología, uno de los desafíos fundamentales es la irrupción de la IA en la enseñanza y el aprendizaje. “No basta con incorporar una herramienta nueva: hay que repensar qué significa formar a una persona cuando gran parte del razonamiento puede delegarse a un computador. Como advierte el Papa en Magnifica Humanitas, el riesgo es reducir a la persona a un dato o una función; la Universidad debe evitar que eso ocurra con sus estudiantes”.
Junto con ello, detecta que los estudiantes confían cada vez más en lo que ven en Instagram o TikTok que en lo que les dicen sus profesores. “Su dieta informativa se construye mayoritariamente en redes sociales, donde muchas veces no logran distinguir un contenido riguroso de uno simplemente viral. El desafío de la Universidad es recuperar su lugar como una voz confiable frente a ese ruido digital”.
En línea con la encíclica, la académica reafirma que la dignidad de la persona “no se gana ni se demuestra con resultados, viene de antes. Ningún sistema de IA debería medir el valor de un estudiante por su rendimiento. Pondría el foco técnico en dos cosas: discutir y pensar en nuevas formas de evaluar el aprendizaje, para determinar si el alumno piensa con criterio propio; y cuidar la relación cercana entre profesor y alumno, que es el corazón de la formación en la Uandes. La IA debería darle más tiempo al profesor para dar espacio a esta tarea”.
Sergio Quijada
Director del Master of Engineering Management, Facultad de Ingeniería y Ciencias Aplicadas
Vencer la ‘flojera cognitiva’ que produce la IA
03 / 11
Ser transversal
Sergio Quijada, director del Master of Engineering Management de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Aplicadas, detalla que el primer desafío para las universidades del futuro es “vencer la ‘flojera cognitiva’ que produce la IA, derivada de los atajos en las investigaciones, que están utilizando los alumnos para desarrollar sus trabajos académicos”.
El segundo desafío está en alcanzar la capacidad de ‘observar sistemáticamente’ un problema en el área de desarrollo de las diferentes carreras universitarias. “La especialización es importante, pero el profesional universitario debe tener la capacidad de percibir e integrar dicho concepto sistémico en sus análisis, unido a la capacidad de percibir, procesar y proyectar, más conocido como Situation Awareness”.
Añade que un aporte latente es la integración, la transversalidad que destaca a nuestra “Universidad como objetivo importante. Poder ser transversal en el conocimiento profesional, me refiero a abogados estudiando aspectos de ingeniería o enfermeras analizando procesos de IA con ingenieros”.
P. Luis Romera
Exrector de la Universidad Pontificia de la Santa Cruz (Roma) y profesor visitante de la Uandes
La universidad es el ámbito del pensamiento y no puede perder de vista su vocación intelectual
04 / 11
Vocación intelectual
El sacerdote español Luis Romera, exrector de la Universidad Pontificia de la Santa Cruz (Roma), estuvo en Chile participando en encuentros y clases, entre ellos, el conversatorio ‘Magnifica Humanitas: la Universidad y el desafío de custodiar a la persona humana’. El profesor visitante de la Uandes afirma que estamos ante una “coyuntura que se caracteriza, por una parte, por la transformación que está viviendo la sociedad a un ritmo vertiginoso. En este contexto hay una cultura en la cual le damos valor a la búsqueda de la autenticidad, sin embargo, vivimos muy mediados por la exterioridad. Es decir, dependemos mucho de los estímulos. Nos medimos según los resultados. En ese contexto, la universidad tiene un papel muy importante, desde un punto de vista existencial y desde un punto de vista social. Porque la universidad es el ámbito del pensamiento y no puede perder de vista su vocación intelectual”.
El autor de ‘Existencia y búsqueda de sentido’ (Eunsa) agrega que hay que “tener una visión mucho más holística, más esencial que lo que se entiende por un especialista. El especialista es súper eficiente en su ámbito de trabajo y súper específico. El intelectual, en cambio, va a lo esencial y ve las cosas desde una perspectiva mucho más amplia”.
El P. Romera cree que es clave estar atentos a la interioridad, “porque es ahí donde se va forjando la persona y, por eso, el generar una persona reflexiva, intelectual en el buen sentido de la palabra, ayuda a todos en la sociedad a tener una mayor sensibilidad”.
Camila Hinojosa
Alumna, Facultad de Ingeniería y Ciencias Aplicadas
A veces surge la duda de cuánto habrá cambiado nuestra profesión cuando terminemos
05 / 11
Cuestionarse y adaptarse
Para Camila Hinojosa, alumna de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Aplicadas, los desafíos más urgentes de la educación superior son la innovación y la capacidad de adaptación, en un contexto donde la tecnología cambia más rápido de lo que dura una carrera: “a veces surge la duda de cuánto habrá cambiado nuestra profesión cuando terminemos”. Por eso considera que la Universidad debe enseñar a “aprender constantemente, cuestionarnos y adaptarnos”.
Sobre el foco técnico, apuesta por integrar la IA sin perder de vista para qué y para quién se usa, priorizando el pensamiento crítico sobre el manejo de la herramienta, en particular, “la capacidad de evaluar información y entender las consecuencias de las decisiones que tomamos con ella”.
A partir de su propia experiencia en la Incubadora de Innovación, la investigación, ayudantías y el centro de alumnos, cree que el mayor aporte de la Universidad seguirá siendo formar profesionales íntegros, cuyo sello se refleja en cómo trabajan y se relacionan con los demás.
Jorge Blake
Director de las carreras de Sociología y Ciencia Política
La Universidad puede ofrecer una temporalidad privilegiada para la maduración de las personas
06 / 11
Priorizar tareas
Jorge Blake, director de las carreras de Sociología y Ciencia Política, sostiene que vivimos en una era de aceleración social y tiempos contraídos, donde el espacio para hacernos buenas preguntas, gozar del intercambio intelectual y decantar ideas es escaso. “En este escenario, la Universidad puede ofrecer una temporalidad privilegiada para la maduración de las personas, en la medida en que sea capaz de mantener su distancia crítica respecto del vertiginoso ajetreo que domina la vida social, enfocada en resultados inmediatos y utilidad productiva”.
A su juicio, el principal desafío institucional frente a este escenario es evitar que la eficiencia administrativa domine sobre el criterio académico al momento de decidir respecto de los tiempos y exigencias necesarios para una formación universitaria íntegra.
“A nivel del aula, pienso que cada vez deberemos poner más atención a los signos profundos que gradualmente van dando cuenta del proceso de maduración intelectual en nuestros estudiantes, más que en los resultados finales exteriorizados en ‘productos’ que crecientemente pueden ser emulados por máquinas”, dice. Un proceso en el cual estudiantes y maestros se comprometen mutuamente en la búsqueda conjunta de la verdad.
Ana Elisa Pereira
Académica, Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales
Formar personas capaces de discernir e interpretar esa información con criterio
07 / 11
Formación de pensamiento crítico
Ana Elisa Pereira, académica de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, expresa que la universidad del futuro enfrentará el desafío de adaptarse a un mundo marcado por la aceleración tecnológica y la IA. “Su verdadera fortaleza estará en preservar aquello que ha definido a la Universidad desde sus orígenes: la búsqueda de la verdad y la formación del pensamiento crítico”.
Pereira se declara optimista y dice que la Universidad ya está evolucionando, por ejemplo, mediante la incorporación más intencionada de las habilidades transversales que demanda este nuevo contexto. “La inteligencia artificial, si bien plantea importantes desafíos para la enseñanza, también abre oportunidades inéditas para la investigación. Puede transformarse en un catalizador de la investigación transdisciplinaria que exigen los grandes problemas de nuestro tiempo, ayudando a superar barreras metodológicas entre disciplinas y potenciando nuevas formas de generar conocimiento”.
En un contexto en que el acceso a la información deja de ser un factor diferenciador, “el valor de la Universidad radicará cada vez más en formar personas capaces de discernir e interpretar esa información con criterio, tomar decisiones éticas y poner sus conocimientos al servicio del bien común. En ese escenario, el sello Uandes adquiere una relevancia especial. Poner a la persona en el centro y comprender el conocimiento como un medio para servir me parece la mejor manera de afrontar los desafíos del futuro”.
Dolores Busso
Directora del Doctorado en Biomedicina
En 1995 había un estudiante de educación superior por cada 58 habitantes. Hoy hay cerca de uno por cada 15
08 / 11
Formación integral
Dolores Busso, directora del Doctorado en Biomedicina, destaca que la educación superior en Chile ha ido creciendo de manera sostenida en los últimos 30 años. “En 1995 había un estudiante de educación superior por cada 58 habitantes. Hoy hay cerca de uno por cada 15, una transformación que ilustra la masificación del sistema en apenas tres décadas. En este escenario, el gran desafío ya no es solo ampliar el acceso, sino asegurar una formación integral de excelencia. Debemos formar profesionales competentes, pero también personas íntegras, con pensamiento crítico, sentido ético, empatía y un profundo compromiso con el bien común”, plantea.
La Uandes, continúa, seguirá formando estudiantes con esa doble vocación: competentes e íntegros, con profunda vocación de servicio.
Matías Quer
Director del Magíster en Estudios Políticos
Sentarse a leer, releer y luego discutir textos complejos y desafiantes
09 / 11
Esfuerzo por esclarecer la verdad
Matías Quer, director del Magíster en Estudios Políticos, cita al Papa León XIV en Magnifica Humanitas. Considera que actualmente existe el riesgo de que se imponga un paradigma tecnocrático que busca optimizar, acelerar y rentabilizarlo todo, y ese paradigma conlleva el peligro de pretender exigir que las personas trabajen y vivan con la velocidad, productividad y eficiencia de las máquinas.
“La Universidad tiene la misión de no someterse a ese paradigma, sino al contrario. Sin una actitud reaccionaria ni escapista, debe presentarse positivamente como un espacio distinto, donde sea posible y valioso sentarse a leer, releer y luego discutir textos complejos y desafiantes, que sean enseñados por auténticos maestros y aprendidos por discípulos dotados de sana curiosidad”, acota.
Quer explica que, desde la filosofía y las humanidades, en especial en una universidad de inspiración cristiana, “los tiempos que corren nos exigen un mayor esfuerzo por descubrir y esclarecer una y otra vez la verdad sobre la persona humana y el mundo, porque en épocas de cambios profundos existe el riesgo de perder todo punto de apoyo con la realidad, de extraviar la brújula, y es tarea peculiar de la Universidad, a la luz de la fe y la razón, ofrecer las herramientas intelectuales y morales que permitan dotar de sentido a la existencia humana y orientar a la sociedad hacia el bien común y la verdad”.
Jorge Tricio
Director de Docencia
Resolver problemas, trabajar en equipo y comunicarse con claridad no compiten con la IA, se combinan con ella
10 / 11
La IA como ‘socio cognitivo’
Para Jorge Tricio, director de Docencia, hay dos desafíos que no se pueden postergar. Uno es lograr que la IA sea “una herramienta genuina de enseñanza y aprendizaje”. Para ello, sostiene, hace falta que el ejercicio de enfrentarse a problemas complejos, equivocarse y corregir —llamado ‘esfuerzo productivo’—, mantenga un lugar central. “Esto implica rediseñar qué y cómo se enseña y la forma en que se evalúa, pasando de una evaluación centrada solo en el resultado a una que acompañe el proceso”.
Tricio plantea que académicos y estudiantes deben aprender a trabajar con la IA como un “socio cognitivo”, que resuelva tareas rutinarias para enfocarse en lo que la herramienta es incapaz de sustituir, el juicio humano y la presencia del profesor. Agrega que el ‘momento’ importa: usarla antes de pensar debilita el aprendizaje; usarla después lo fortalece.
El segundo desafío apunta a que los programas académicos avancen con la misma rapidez con que evoluciona el conocimiento. “La tecnología cambia más rápido que nuestros ciclos habituales de innovación curricular”, advierte, y por eso los programas deben ser flexibles. No se trata de modernizar por modernizar, sino de preparar profesionales que asuman problemas complejos, los que van más allá de lo que un algoritmo resuelve en segundos.
Ahí, agrega, está la oportunidad para aportar al sistema de educación superior. Buena parte de las competencias que buscan los empleadores, “como resolver problemas, trabajar en equipo y comunicarse con claridad, no compiten con la IA, se combinan con ella”, explica.
Benjamín Brahm
Alumno de Medicina y miembro de la Pastoral de Alumnos
Poner a la persona al centro de todo quehacer, resguardar lo verdaderamente humano
11 / 11
La persona en el centro
El alumno de Medicina y miembro de la Pastoral de Alumnos Benjamín Brahm destaca que el Papa León XIV llama a resguardar la magnífica humanidad que Dios ha creado. “Me parece que esto es algo que la Universidad de los Andes siempre ha buscado y que es parte esencial de su sello: procurar poner a la persona al centro de todo quehacer, resguardar lo verdaderamente humano, velar porque no se pierda el valor de cada uno”.
El estudiante sostiene que “muchos esperamos que la Universidad siga siendo un faro en este sentido, uno que ilumine tanto la labor de sus propios estudiantes y académicos como a sus instituciones hermanas y a toda la sociedad. Que en las carreras de la salud no se deje de poner el foco en el buen trato y en la búsqueda del bienestar del paciente en todas sus dimensiones; que las humanidades sigan ahondando en la verdad del hombre, dando luz y sentido a todas las demás áreas de estudio”.


