Ensayos junto al director Giovanni Panella, horas de estudio y años de trabajo con el instrumento. Los integrantes de esta orquesta de cuerdas —algunos con más de una década en la agrupación— explican por qué el formato pequeño les permite un trabajo al detalle, que las grandes orquestas rara vez abordan.
Camerata Uandes
El escenario
Toca a cada integrante: suena su instrumento y bajas hasta él.
Mónica Betancourt
Concertino · violín
Estamos felices de contribuir al desarrollo de la música clásica y a crear nuevas audiencias
MÓNICA BETANCOURT, concertino de la Camerata Uandes desde hace 12 años, explica la relevancia de la búsqueda de un repertorio que acerque cada vez a más personas al mundo de la orquesta de cuerdas.
Antes de que el director levante la batuta, hay una figura que concentra las miradas de los músicos. Desde el primer atril de los violines, el concertino se convierte en un puente entre la visión del director y la orquesta. Guía y marca el camino para que los intérpretes suenen como uno solo.
Ese ha sido el lugar que ha ocupado durante los últimos 12 años Mónica Betancourt, en la Camerata Uandes. “El concertino guía la fila de primeros violines y, junto a los jefes de cuerda, lidera el trabajo de articulaciones y arcadas. También es una referencia visual para el resto de la orquesta en las entradas y ayuda a llevar a cabo las ideas e instrucciones del director”, explica.
Además de su participación en la Camerata Uandes, que incluye los conciertos, sus respectivos ensayos y las horas de estudio individual para preparar cada programa, Mónica imparte clases de música de cámara en la Escuela Moderna de Música. “En Chile hay orquestas y conjuntos de cámara muy valiosos que hacen un gran trabajo musical, y nosotros como Camerata Uandes estamos felices de contribuir al desarrollo de la música clásica y a crear nuevas audiencias”, comenta.
Ese compromiso, explica, se refleja en la búsqueda de un repertorio que combine obras reconocidas con otras menos frecuentes, acercando cada vez a más personas al mundo de la orquesta de cuerdas.
Jimena Rey
Contrabajo
Hemos desarrollado un sonido propio que nos da identidad
JIMENA REY, contrabajista de la Camerata Uandes, cuenta cómo ha sido el resultado de años de trabajo compartido y de construir una forma común de hacer música.
El contrabajo rara vez se roba los aplausos. Su sonido profundo no busca sobresalir, sino sostener, y es el cimiento sobre el que descansa la armonía de una orquesta. Quizás por eso Jimena Rey se siente tan identificada con su instrumento: desde hace casi 12 años ha sido una presencia constante en la Camerata Uandes, acompañando cada temporada, cada ensayo y cada concierto.
“Toco el contrabajo, que es el instrumento que sostiene armónicamente toda la melodía”, cuenta con la naturalidad de quien conoce el valor de un rol que muchas veces pasa inadvertido para el público, pero que resulta indispensable. Aunque la Camerata Uandes funciona durante una semana al mes, su trabajo no se limita a los ensayos y conciertos. La preparación y el estudio de cada programa le demandan, al menos, una semana adicional. Sumado a esto es integrante permanente de la Orquesta Sinfónica Nacional de Chile y hace clases de contrabajo en Rancagua.
“Hemos hecho un trabajo arduo. Logramos construir un equipo de excelencia en lo humano y en lo musical. Eso permite que nos conozcamos y hayamos desarrollado un sonido propio que nos da identidad”, afirma. Ese “sonido propio” es, para Jimena, uno de los mayores orgullos de la agrupación. Lo describe como el resultado de años de trabajo compartido, de escucharse mutuamente y de construir una forma común de hacer música. “Cada concierto es una experiencia increíble que toda la comunidad Uandes debiera vivir, al menos, una vez”.
Paula Rosales
Violín
Su historia con el violín empezó hace unos 27 años, casi por azar. Cuando tenía cinco, el único instrumento disponible en su casa era uno de medida 1/2, y siguió con él.
De la Camerata destaca el trabajo en detalle, que implica una mayor exposición como intérprete, y la buena convivencia entre colegas. Para ella, la música es el arte esencial de su vida: la acompaña en cada etapa y le permite canalizar sus emociones.
Participa en ensambles, cuartetos y proyectos dedicados a la difusión de la música moderna y chilena. Vive de la música y se considera una privilegiada por ello.
Pablo Browne
Violonchelo
Tenía seis años cuando entró al programa instrumental que su padre creó en su colegio. Si bien lo impulsó, Pablo quería ese instrumento: le atraían su tamaño, personalidad y versatilidad, capaz de sostener la base de un conjunto o tomar una voz melódica y expresiva. Van 21 años con el violonchelo.
De la Camerata destaca a sus colegas, el ambiente de la Universidad y el formato cercano, que permite compartir dentro y fuera de los ensayos. Para él, la música es una experiencia transformadora, tanto para quien la interpreta como para el público.
Estudió Ingeniería Comercial y Economía. En octubre comienza estudios de dirección orquestal en Alemania y desarrolla proyectos junto a su quinteto de música de cámara.
Nazaret Beroiza
Violín
Escuchar, siendo niña, a Sarah Chang interpretar el Concierto para violín n.º 1 de Paganini fue el punto de partida. Eligió el violín por su sonido y por la inspiración que le produjo esa audición; lleva alrededor de 15 años con él.
De la Camerata destaca el ambiente cercano y la energía del director, que hacen que el trabajo se disfrute: “Uno está trabajando, pero pasa desapercibido, porque me gusta mucho lo que hago”. Para ella, la música es un estilo de vida.
Es mamá de dos hijos y reparte su tiempo entre su profesión, su familia y su hogar.
Polonia Sienkiewicz
Violonchelo
Viene de una familia de músicos profesionales, con un padre violonchelista, y en su caso no hubo elección: “Es no más por natura, y luego lo amas como parte de ti mismo”. Lleva 57 años tocando el violonchelo.
De la Camerata disfruta especialmente los grandes programas, las sinfonías y las obras relevantes de la historia de la música. Para ella, la música lo es todo: su perfil psicológico, su identidad y su nombre.
Practica Tai Chi desde hace 17 años, disciplina que le entrega la estructura psicológica y espiritual necesaria para desenvolverse en el trabajo artístico.
Cecilia Muñoz
Violín
Creció en un hogar donde se escuchaba mucha ópera y fue el sonido del violín el que despertó su interés por la música. De eso hace 41 años.
De la Camerata destaca la posibilidad de interpretar repertorios diversos, que no siempre se pueden abordar en orquestas de mayor tamaño, y el trabajo personalizado que realiza junto a sus colegas. Para ella, la música es “refugio y energía”, su forma de sentir sin tener que explicar.
Estudió violín en la Pontificia Universidad Católica de Chile e integra la Orquesta Clásica de la Universidad de Santiago desde 1999.
José Manuel Hernández
Violín
A los cinco años fue su abuelo, también violinista, quien le puso el instrumento en las manos. “En realidad, no elegí el violín. Si mi abuelo hubiera sido pianista, estaría tocando piano ahora”, ríe. Han pasado 30 años.
De la Camerata destaca el ambiente humano, el trabajo profesional, el cuidado por los detalles y el sonido que caracteriza a la agrupación. La música es, por lejos, lo que más le gusta: pudo estudiar la carrera que quisiera y eligió esta. Su segunda opción era Física.
Enseña a niñas y niños en la escuela de violín JuegaCuerdas, que fundó junto a su pareja, y hace clases de música para educadoras de párvulo en la Universidad Santo Tomás.
Mario Brignardello
Viola
Lleva 37 años tocando la viola. Empezó con el violín, pero se cambió al poco tiempo: “Desde que la oí, me enamoró su particular timbre”.
De la Camerata Uandes destaca la calidad humana de sus colegas, junto con el alto nivel artístico y el profesionalismo y la minuciosidad de la Dirección de Extensión. Para él, la música es “mi vida”.
Además, es docente de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile y consultor en proyectos socioeducativos y artísticos.
Daluz Sepúlveda
Viola
No hubo búsqueda ni descarte. “Simplemente llegó a mí”, resume sobre la viola, que toca desde hace 22 años.
De la Camerata destaca que es una orquesta de formato pequeño, lo que permite hacer música de cámara. Para ella, la música es vida.
Trabaja como música freelance y participa en distintas agrupaciones musicales.
Marlly Palacios
Violín
Le bastó descubrir el sonido del violín para quedarse con él. Ya son casi 25 años los que la unen a este instrumento. De la Camerata destaca la posibilidad de interpretar buena música. Para ella, la música es vida.
También se desempeña como violinista de refuerzo tutti en la Filarmónica de Santiago.


