Claudia Brizuela
Ph.D. en Ciencias de la Salud / Magíster en Educación
Directora de Investigación y Doctorado
Comité Directivo de Vincula
Imaginemos a un investigador con datos sólidos sobre un problema que afecta al país. Y, a pocos kilómetros, a un grupo de parlamentarios escribiendo una ley sobre exactamente ese tema. Muchas veces, esos dos mundos nunca se encuentran. No es mala voluntad. Es que hablan idiomas distintos: la ciencia busca certezas y se toma su tiempo; la política necesita decidir hoy. Entre ambos se abre una brecha, y por esa grieta se pierde conocimiento valioso que podría mejorar la vida de las personas. Cerrar esa brecha será cada vez más importante. Las leyes que nos afectan —en salud, en agua, en medio ambiente— serán mejores si se apoyan en evidencia y no solo en intuición o urgencia.
Aquí las universidades tenemos algo que decir, y también algo que hacer. No basta con publicar buenos estudios: hay que ponerlos al servicio de la sociedad. Y como los grandes problemas no caben en una sola disciplina ni en una sola institución, colaborar deja de ser un lujo y se vuelve una necesidad.
Esto no es una utopía. En el Reino Unido, por ejemplo, el Parlamento cuenta desde hace décadas con una oficina que traduce la ciencia para los legisladores. Chile puede y debe avanzar en esa misma dirección.
Justamente para eso nació Vincula: una red que acerca a los investigadores de las universidades al Congreso, para que la evidencia científica llegue a tiempo a quienes redactan las leyes. Liderada por la UC y la Universidad de Concepción, reúne a más de 20 universidades —la Uandes entre ellas— y, en su etapa piloto, a cerca de 1.600 investigadores de todo Chile. Su aporte no es solo una plataforma tecnológica; es, sobre todo, un cambio de cultura: enseña a científicos y legisladores a escucharse. Y cuando ese diálogo ocurre, deja huella: en proyectos recientes, los aportes de académicos se han reflejado en el texto mismo que se discute en el Congreso.
Desde el Comité Directivo de Vincula lo he visto de cerca: el desafío mayor no es producir la evidencia, sino lograr que llegue a la mesa indicada, en el momento oportuno y en un lenguaje que la política pueda usar. Cuando ese engranaje funciona, el efecto es real, y muchas veces silencioso.
La Universidad de los Andes tiene mucho que aportar en este espacio, y ya lo está haciendo: investigadores nuestros han llevado su evidencia ante una comisión del Senado a través de Vincula. Lo hacemos con un sello propio: excelencia, mirada humanista y vocación de servicio. Porque estamos convencidos de que la investigación no termina en un paper: se completa cuando mejora una ley, un programa, una política pública o la vida de una comunidad. Chile necesita más evidencia, más colaboración y más confianza entre la ciencia, el Estado y la ciudadanía. Ese encuentro es posible, y las universidades estamos llamadas a hacerlo realidad. Porque investigar, en el fondo, también es una forma de servir al país.
“Desde el Comité Directivo de Vincula lo he visto de cerca: el desafío mayor no es producir la evidencia, sino lograr que llegue a la mesa indicada, en el momento oportuno y en un lenguaje que la política pueda usar. Cuando ese engranaje funciona, el efecto es real y, muchas veces, silencioso”.
Claudia Brizuela



