Programa de Acompañamiento al Paciente y su Familia de la Clínica UANDES
“Lo que mueve es el bien del otro”

Son hombres y mujeres, que donan su tiempo, entregan apoyo, acompañan y escuchan a quienes, producto de una enfermedad, deben estar semanas o meses hospitalizados. Ellos ofrecen compañía sin esperar retribución, y aseguran recibir mucho más de lo que dan.

No son médicos ni forman parte del personal clínico, pero su labor puede ser clave para la recuperación y mejoría emocional de los enfermos. Son estudiantes de distintas carreras de la UANDES y también miembros de la comunidad, que participan voluntariamente en el Programa de Acompañamiento al Paciente y su Familia de la Clínica Universidad de los Andes.

Inspirado en la atención de san Josemaría a los enfermos, el programa comenzó en 2017 para apoyar a quienes eran derivados de hospitales públicos, provenían de distintas regiones del país y no tenían recursos ni redes de apoyo. Con el paso del tiempo, su ámbito de acción se ha ampliado y hoy asisten a todos los pacientes que, por uno u otro motivo, necesitan de su apoyo.

¿En qué consiste su trabajo? “Es estar presente”, señala Sebastián Saba, alumno de Medicina UANDES, uno de los 30 voluntarios acreditados para acompañar, escuchar, entregar momentos de distracción y dar una mano a quienes están hospitalizados.

Sebastián, como muchos otros, fue testigo de la soledad que se vivió en pandemia. Esto lo motivó a unirse a este proyecto. “Mucha gente no lo pasó bien, y cuando se tiene una enfermedad, uno está con menos disposición a enfrentar sus problemas. Como voluntario, espero contribuir a que las personas tengan un mejor pasar con la enfermedad”.

El programa de Acompañamiento también ofrece apoyo a través de la fundación Banco de Ropa, como es el caso de este paciente haitiano derivado del Hospital Regional de Los Andes.

María Paz Court es vecina de la Clínica, y hace dos años es voluntaria. Para ella, los días que visita a enfermos son sagrados. “Ojalá tuviera más tiempo. Me siento feliz colaborando. Es entrega de verdad. Uno no espera nada a cambio, pero al final recibes mucho. Creces y te sientes más pleno”.

Una de las vivencias que recuerda María Paz, fue darle apego a un recién nacido. “Como su mamá estaba con depresión posparto, tenía que estar con ella dos veces a la semana. Tengo tres hijos, y sé que este vínculo afectivo es esencial para su desarrollo. Le hablaba y abrazaba para que sintiera mi calor, y supiera que no estaba solo, que estaba seguro y protegido. Me dio un poco de pena, pero me sentí muy útil y agradecida por esos momentos”.


En 2017, la Clínica y la Universidad pusieron en marcha el proyecto Biblioruedas, para poner la lectura a disposición de los pacientes hospitalizados. Hoy son los voluntarios del Programa de Acompañamiento quienes ofrecen los libros y se encargan de leérselos a los pacientes.

El segundo semestre de 2020, y como parte del Programa, se incorporó una nueva iniciativa: la Atención a Domicilio del Centro de Prevención y Cuidado del Adulto Mayor. En plena crisis sanitaria, Catalina Figueroa, estudiante de Kinesiología UANDES, comenzó a visitar a dos hermanas, una de ellas estaba postrada y padecía de Alzheimer. “Iba dos veces a la semana para conversar y ayudarlas en las labores de la casa. Como los recursos eran escasos, y necesitaban insumos para las curaciones, se nos ocurrió la idea de vender los limones de su huerta y crear la campaña “Limón Solidario”. El agradecimiento que uno recibe te llena de alegría, te agranda el corazón. Solo he dado un poco de tiempo y cariño, y he recibido mucho más”.

Gabriela Cuevas,
jefa del Programa de Acompañamiento al Paciente y su Familia

PROGRAMA DE VOLUNTARIADO

Alimentación, compañía y distracción de pacientes y menores de edad; apego a los recién nacidos, préstamo de libros y lectura, entrega de ropa, artículos de aseo personal, visitas a domicilio a pacientes geriátricos, además de apoyo espiritual por parte de los capellanes, son algunos de los servicios que ofrece el Programa.

TRABAJO COMPLEMENTARIO


Sebastián Saba, alumno de Medicina y uno de los 30 voluntarios acreditados

“Está comprobado clínicamente que el paciente necesita una motivación que lo ayude a sanarse y, muchas veces, es la distracción que le puede ofrecer una persona distinta, que, en este caso, es el voluntario”, explica Gabriela Cuevas, jefa del Programa. Este trabajo está íntimamente vinculado con la misión y los valores de la Clínica, ya que es un aporte fundamental para la atención de la persona y su familia, mediante la calidez humana y el apoyo afectivo, que complementa la asistencia del personal sanitario.

“Lo que mueve a los voluntarios es el bien del otro”, destaca Gabriela, quien se encarga de seleccionar a los interesados, capacitarlos, levantar las necesidades de los pacientes, y planificar las visitas. “Es importante tener un orden de prioridades, saber qué pacientes necesitan más compañía o atención. Por ejemplo, cuando aumentan los problemas respiratorios, como ahora, implementamos algunas iniciativas en las salas de espera de la Urgencia, ofreciéndo café, comida, distracción, y así hacerles más amena y llevadera la angustia y preocupación que tienen. Esa es nuestra labor”.

La Clínica UANDES también ofrece acompañamiento espiritual a los enfermos que lo soliciten, a través de los capellanes. Es un soporte adicional que favorece la contención, reecontrarse con la fe y dar tranquilidad.

Con este mismo propósito, el centro docente asistencial realizó una alianza con la Universidad para que alumnos pudieran participar. “Pensamos en darles la oportunidad de servir, destinando parte de su tiempo a una causa de enorme valor, cuya misión es aliviar a quien está sufriendo. En la medida que tengamos más alumnos interesados, estamos evaluando la posibilidad de llevar el programa a hospitales públicos”, afirma Gabriela Cuevas.

Por: Karin Grollmus